Que todos recibimos spam es algo que ya sabemos; incluso este blog recibe lo suyo, y si no fuese por Akismet, esto sería un infierno.
Pero vamos, lo normal es que en el correo recibamos un par de correos en donde nos venden un Rolex, nos hacen una gran oferta desde un banco nigeriano o sencillamente nos dan la solución final para que nuestro pene alcance cotas inimaginables.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte -adoro esta expresión- estoy siendo objetivo de un ataque masivo de spam… japonés.

La cosa no tendría mayor importancia si no fuese porque, por ejemplo, esos 204 correos los he recibido esta misma tarde. Si, todos del tirón Ôô’ (y mientras escribo acaban de llegar otros dos). En general son ofertas económicas, cruceros de amor y movidas sentimentales varias, pero vamos, insistentes como ellos solos.
El caso es que parece ser que no sólo me está pasando a mi, sino que a una antigua compañera de japonés del CSIM también le están llegando, por lo que suponemos que ‘alguien’ con nuestros correos se habrá registrado en alguna página extraña -como de contactos- y le habrán levantado la agenda de contactos y voilá, ya tenemos mierda a tutiplén.
En fin… habría que tener carnet para poder usar internet =/