Como los viernes suelo quedar a comer con mi padre, en vez de ir a comer fuera hoy me he ocupado de preparar algo en casa.
Inicialmente había pensado preparar pollo tikka malasa, pero como en la tienda era la única salsa que se les había agotado, al final me he decantado por llevarme otra llamada balti (originaria de Birmingham; ahí es nada), que según la etiqueta es una especie de salsa de tomate con cebolla, pimiento y especias. Además como se suele tomar también con pollo, no tenía que cambiar nada más de la receta.
El resultado no ha estado nada mal, y aunque era un poco más picante y menos pastosa que el tikka malasa, la verdad es que nos ha gustado mucho. Le he añadido un poco de tomate picado, dándole un sabor aun más fresco.
Como me ha sobrado más de la mitad, estoy pensando en preparar cordero o algo la próxima vez, a ver qué tal queda.


