Ya ha pasado un tiempo desde los últimos sismos de Haiti y Chile, pero como suele ocurrir en estos casos, lo que es noticia en una semana, a la siguiente es agua pasada y olvidada.
En el tiempo que fueron noticia, se pudo observar en televisión como expertos e iluminados de todo tipo afirmaban sin ápice de duda que últimamente había cada vez más terremotos, y que entre otras razones era debido al cambio climático, a la contaminación de los mares o incluso a experimentos americanos de control climático.
La verdad no es que haya más terremotos que antes, sino que hay más medios de comunicación. Es decir, en la época de nuestras abuelas cuando ocurría un terremoto en Bombay -parafraseando a un profesor- nadie se enteraba, mientras que ahora cualquier monte empieza a humear y en las noticias de la noche está en primera plana. También se daba el caso de que sólo aquellos que entendían del tema hablaban de él, mientras que ahora contamos con un gran número de tertulianos que te opinan de los terremotos como de las novias del hijo de la Pantoja o de operaciones a corazón abierto.
Así por ejemplo en los últimos siete días se han producido más de 300 eventos de magnitud igual o superior a 2, y de ellos varios de mayor de 6 en Chile (¿alguien ha oído algo en las noticias?) y uno de 6.6 en las islas Andaman, en la India.

Lo que esta claro es que al igual que muchos otros eventos/catástrofes, sólo parecen existir cuando hay morbo informativo de por medio. Por eso siempre viene bien tener en cuenta que hay algo más allá de la información que nos suministran periódicos y noticiarios, y que nunca viene de más buscar información por cuenta de uno mismo.
Los terremotos están ahí, son parte de la naturaleza de este planeta desde siempre y ni hay más o menos por motivos climáticos (al menos desde el nivel climático de régimen actual). El planeta tampoco nos está mandando ningún mensaje o aviso, y por nada del mundo está intentando erradicarnos ni lindezas de por el estilo que se llegan a oír por ahí. Sólo estudiando realmente el planeta seremos capaces de comprender su funcionamiento y minimizar los efectos adversos que podamos sufrir. Pero al igual que con esto con todo. Las supercherías y magias religiosas hace tiempo que dejaron paso a la ciencia. Aprovechémoslo y no nos rodeemos de la ignorancia de respuesta fácil.