Ju-on seguramente sea, junto con The Ring, una de las películas de terror japonesas más conocidas, ya que incluso cuenta con una versión americana de la historia y todo. Quizás el nombre por si sólo no os diga mucho, pero si os hablo de ‘la pelos‘ y ‘el niño chillón‘, os hagáis una idea (y si no, pulsáis en el nombre de cada uno, que os enlaza a una foto de los respectivos).
Pues bien, esta noche he aprovechado para retomar la Wii, que la tenía abandonada desde que empecé el curso (exceptuando un ligero receso para disfrutar del maravilloso Oboro Muramasa) y probar el juego basado en la película, ya que las imágenes que había visto por la red tenían buena pinta, aun a pesar de lo que había oído por ahí.
El caso es que me esperaba un juego al estilo de la portada japonesa, tal como os enseño arriba, pero al final me he encontrado con un juego digno de la portada occidental.

Decir que el juego es lamentable es quedarse cortos, muy cortos, tan cortos como su duración, que en tres horas mal contadas te lo terminas. Para que lo comprendáis un poco mejor, os dejo con el trailer de lo que se supone que tenía que ser:
Bien es cierto que tiene sus partes buenas, que lo salvan de ser considerado una herejía, como los ambientes, que están bastante conseguidos tanto visual como sonoramente, aunque a veces parezcan gráficos de la PSOne, y que viene a cumplir con el mundo de Ju-on, pero ahí se acaban sus bondades. Joder, es que es malo con ganas xD
Al igual que ocurre en las películas, viene a contar historias cortas, sin mucho sentido al principio, contando cómo se van relacionando las venganzas fantasmales y tal. Bien, de acuerdo, pero de ahí al sin sentido del presente título, hay bastante trecho.
Entiendo que hayan querido usar el ‘tirón’ para hacer un producto afín, pero ya se podrían haber esmerado y crear algo relacionado pero no calcado, hasta el punto de que las únicas personas que ves son al Toshio (el niño), a Kayako (la pelos) y poco más (entre el poco más incluimos un perro, un gato y por el estilo).
El juego consiste en ir siguiendo unos “puntos de ruta” para completar cada episodio y morir. Ah, y mucho cuidado con saltarte algún “gatillo de acción”, porque entonces te quedarás bloqueado y el juego no avanzará. Estarás dando vueltas hasta que se acaben las pilas de la linterna y te toque empezar de nuevo. Esto me ha pasado en la segunda fase, la del hospital, y menudo peñazo.
La finalidad del juego es la de producir miedo y malestar, y aunque si es cierto que en algunos momentos produce sobresaltos, son tan iguales y tan ‘periódicos’, que ya sabes cuando te toca. Así por ejemplo, en una habitación en la que andas buscando una llave (como en casi toda habitación, vamos), hay un momento en el que se cae algo del techo, de improviso. Pum, un sobresalto. Das tres pasos, y ocurre lo mismo. Das tres pasos hacia atrás, y otra vez lo mismo. A la séptima vez estás harto del ruido.
Respecto al control, tirando a nefasto. En ningún momento el personaje se llega a atrancar en alguna puerta, caja o mesa, pero a la hora de apuntar con la linterna a los lugares, se toma su tiempo, al igual que al desplazarse, que parece que va de paseo de placer. Que esa es otra, la linterna está genialmente conseguida a corta o media distancia, pero a larga me da a mi que los diseñadores no han tenido en cuenta la difusión de la luz; sencillamente es como si no se llevase.
Aparte, y ya desde mi punto de vista de iniciado en todo esto del folklore vengativo japonés, el niño al ser una víctima que no se enteraba muy bien de lo que pasaba, más que vengativo sería un alma sin destino, por lo que sería más un ente curioso que un proyecto de asesino, como se ve en algunas partes. La pelos está por ahí, haciendo como que te persigue, pero un par de movimientos del mando, y se acabó. De todos modos, para terminar muriendo, ¿qué más da antes o después?
En fin, os dejo con el ‘walkthrough’ del segundo nivel, para que veáis cómo va el tema. Pongo este nivel porque es en el que tuve problemas con los puntos de ruta, que en la primera habitación que hay que ir parece ser que no me acerqué lo suficiente a la cama para que saliese el brazo tísico ese. Ah, y en el baño de minusválidos hay otra linterna T_T
En fin, en cuanto vea a mi colega se lo devuelvo, que pobrecito xD