Cada día me doy más cuenta de que el tiempo es algo que cada vez me escasea más. Las clases, el trabajo y el examen oficial de japonés, que tengo en escasas cuatro semanas, me roban casi todas las horas del día.
Apenas encuentro momentos en los que poder dedicarme a hacer todo aquello que me gustaría hacer, por lo que cuando encuentro un ratito, me gusta dedicarme a contemplar el mundo pasar, sin los agobios y las prisas que últimamente se me intentan echar encima.
Cada vez tengo más claro que voy por el buen camino y que esto se acaba, principalmente porque cuando se está a punto de llegar al final del camino, es cuando más le cuesta a uno llegar. Así que seguiré con mi manera de tomarme las cosas; con tranquilidad pero con el objetivo bien claro.
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