Como ya comenté, ayer fui a la apertura de la exposición de arte pictórico japonés de mi amiga Takako, exposición que tuvo bastante éxito para ser de una persona aun desconocida por la sociedad.
Aunque dije que iba a hacer un pequeño reportaje fotográfico al respecto, al final no hice ni una foto, ya que aunque me llevé el equipo fotográfico, me tiré buena parte de la tarde hablando con una chiquilla francesa que me presentaron, así que no hubo oportunidad de dedicarme a ir sacando fotos. De todos modos, como tengo pensado volver, intentaré hacerlas la próxima vez. Mientras tanto, en la imagen anexa podéis ver una serie de postales de las láminas que me regaló Takako, que exceptuando la del paraguas, el resto se encuentran expuestos en la sala.
Pero no me hacen falta fotos para contar lo bien que estuvo el evento. Con una gran cantidad de obras colgadas por las paredes, el visitante podía disfrutar de las distintas láminas sin sentir el agobio de la gente de alrededor. En el centro se situó una mesa en donde se sirvió un pequeño aperitivo para amenizar el momento y donde entablar conversación con los presentes para intercambiar impresiones.
[Editado] En el blog de Takako hay unas cuantas fotos del lugar, por si os interesa.
Como curiosidad, había varias personas de la academia de idiomas en donde estudia mi amiga (como la chica francesa o un chico italiano que conocí y con el que he quedado en ir a sacar fotos algún día xD). Entre ellas, se encontraba su profesora de español, la cual me sorprendió al venir hacia mi con un “Vaya, así que este es el famoso Fran”. Mi cara bien podría haberse expuesto junto con las obras presentes xD
Entre los asistentes hubo un periodista (no se de qué medio) que estuvo sacando unas fotos con su pedazo de cámara hipercara tanto de los presentes como de las obras más características, como en el caso de la lámina de la ‘princesa Kaguya’ (arriba a la izquierda). Así entre coñas decíamos que la había mangado, puesto que la tomó para hacer algunas fotos, y no se volvió a ver ni la lámina ni al fotógrafo.
Hacia el final de la sesión de la exposición (cerraron sobre las nueve pasadas), aprovechando que me gustan mucho las historias y leyendas del folklore japonés, me pidieron que explicase a los presentes la historia de la princesa Kaguya, de la que no hace mucho tiempo escribí por aquí, así que durante algo más de siete minutos (tuve que hacer la versión ‘light’) tuve a toda la gente pendiente de mis palabras, jeje. Curiosamente, también varios japoneses allí presentes estuvieron atentos a mi narración. Como ya he dicho, tengo pensado volver, así que la próxima vez contaré la versión extendida de esta leyenda, así como la de los conejos del mochi.
Después cuando terminamos me fui con cuatro japonesas (tres amigas + una nueva conocida) a cenar de tapeo por Moratalaz, así que se puede decir que la noche terminó redonda (aunque casi debería decir la madrugada xD). Me lo pasé genial, y encima practiqué el idioma, así que no puedo pedir más (o casi)