Este fin de semana he vuelto a sacar mi vena cocinera, aprovechando que tenía a mis padres como conejillos de indias (o C57BL/6, como se prefiera). Inicialmente tenía intención de preparar yakitori, que son pinchitos de pollo con pimiento y cebolla, que se asan a la parrilla con una salsa hecha a base de soja, sake, mirin y azucar.
Pero como no tenía ninguna parrilla a mano (no es un instrumento común en cocinas de casa), al final tuve que tirar de ingenio y hacer algo por el estilo. Cogí una sartén de estas ‘para la parrilla’ (de las que tienen la superficie rayada) y con mucho mimo y calor, fui haciendo la carne de pollo con un poco de aceite y la salsa de yakitori.
A la vez que se hacía la carne, también añadí la cebolla y el pimiento en trocitos, para que se fuese haciendo todo. Cuando la salsa se convertía en un mejunje pringoso, le iba añadiendo más hasta que la carne y la verdura se hiciese. Una vez que estuvo en su punto, lo serví en un plato (lamento la mala presentación, pero no estaba en casa) y listo para servir.
¿Qué os parece? ¿Tiene buena pinta? Yo creo que estaba delicioso, y tardé unos siete minutos en hacerlo