Ôkami

Por Febrero del año pasado, escribí una entrada acerca de un juego de temática y aspecto japonés que me había llamado mucho la atención. Se trataba del Ôkami, el cual salió a la venta a los pocos meses para la Wii y del que me agencié una copia, la cual terminé de pasarme el miércoles pasado.

Y si el otro día hablaba de lo que me había gustado el Another Code: R, más allá de la memoria,no tengo palabras de elogio para este otro. Sencillamente es una obra de arte tanto en diseño visual como en su historia, así que no hace falta decir lo que me ha gustado.

Nunca antes he agradecido tanto haber tenido una noche de insomnio.

Aunque la trama principal del juego consiste en tener que salvar el mundo del mal y la oscuridad, el desarrollo de la misma se basa en un montón de leyendas tradicionales japonesas, tales como el legendario dios de las tormentas y los mares, Susanô; el malvado Orochi, serpiente de las ocho cabezas; el zorro de nueve colas; la torre de Karín (como la de Dragonball, pero se me ha olvidado el nombre real); la princesa Kaguya o incluso la propia diosa del sol Amaterasu, la cual aparece representada como una loba, la cual será la protagonista del juego (y por ende, nosotros).

El interés que despierta este juego, ya aparte del trabajado guión, es la magnífica ambientación que tiene, ya que está diseñado completamente por cel-shading, como si se tratase de un cuadro hecho a pincel. Esto, acompañado por una iluminación sencilla y unos colores vivos y con bastantes degradados, consiguen evocar un aspecto visual muy agradable y bonito, ya como recordaréis del vídeo que os puse la otra vez:

Otro de los puntos principales que tiene el juego es su apartado sonoro; es sencillamente excepcional. Con una banda sonora de cinco CeDeses de música tradicional japonesa (shinobue, taiko, koto, shamisen, etc.) con tintes épicos, hará las delicias de todos, ya que a lo largo de la historia casi nunca se repetirán melodías, y éstas variarán según la situación, ya que bastantes melodías se dividen en dos pistas, una tranquila, para los momentos iniciales, y otra más animada y crítica para los momentos de acción o de superación de objetivos. Os dejo algunos ejemplos de las canciones que más me gustan:





Sencillamente tremendas :shock:

Uno se puede ir haciendo a la idea de porqué es considerado como uno de los mejores juegos de la historia (Famitsu: 39/40; IGN: 9/10; etc.). Pero claro, no iba a ser sólo visual y musical, sino también su modo de juego, en el que por un lado controlaremos a Amaterasu como en cualquier otro juego, ya sea corriendo, saltando, mordiendo o ladrando, mientras  que por otro, haremos uso de los llamados “pinceles celestiales”; técnicas gráficas mediantes las cuales podremos conseguir aquello que nos propongamos. Y si, nosotros tenemos que dibujar los símbolos en la pantalla :D

Haciendo uso de las capacidades del Wiimote, tendremos que dibujar distintas formas en la pantalla para conseguir uno u otro efecto, con cerca de quince técnicas distintas (una más, una menos, que tampoco usaba todas, jeje). Para ello, accedemos a una pantalla especial que convierte la imagen de la pantalla es una especie de lienzo sobre el que podremos dibujar a nuestro antojo. Las técnicas que utilicemos pueden servir tanto para superar un obstáculo como para el combate, algo que puede resultar extremadamente útil.

Aunque el principal atractivo es el uso de los pinceles, también contamos con un aaaamplio abanico de objetos de índole religiosa que nos permitirán acabar con la maldad del mundo, ya sean rosarios que aumenten nuestro poder, a espadas legendarias como Kusanagi. Eso sin dejar pasar unos deliciosos snacks en forma de hueso para recuperar vida o delicioso sake para potenciar nuestros ataques.

Pero no todo es fácil y sencillo, ya que aunque tenemos una misión clara en el juego como deidad de Nippon, apenas podremos enfrentarnos al mal si no contamos por una fuente de poder propia; la fe de los creyentes. Por eso, debemos ir por ahí ganándonos a la gente y convenciéndoles de que existimos, ya sea ayudándolos o a golpe de milagros. Como somos la deidad del sol y todo eso, los principales milagros que obramos son la regeneración de la vida vegetal, o la manutención de otros animales, por lo que iremos por ahí haciendo florecer árboles muertos o alimentando bandadas de ciervos hambrientos, los cuales nos demostrarán su amor con unos lindos corazoncitos, y puntos de fe, los cuales podremos canjear en el menú por más vida, más tinta para dibujar (que todo se gasta en esta vida), el equivalente a los ‘continue’ de épocas pasadas, o un monedero de mayor tamaño.

Y es que hasta los dioses necesitan pagar por las cosas, ya sea en las tiendas a la hora de comprar los ricos snacks de huesos, como la entrada a los onsen de aguas termales donde relajarse, pasando por las clases particulares de los dôjo que encuentras por ahí y donde te enseñan nuevas técnicas de combate.

De lo antes comentado, quizás lo de regenerar la vida vegetal sea lo más bonito del juego, ya que hay momentos en los que llegas a provincias completamente desoladas, y tras currártelo un poco dejas el lugar que vamos, dan ganas de mudarse a allí de lo bonito que queda. Así sin destripar nada, los mejores momentos son cuando regeneras unos cerezos enormes que encuentras de vez en cuando, fuente principal de la región, y mediante una animación ves cómo la vida vuelve por todos lugares. Realmente impresionante. Otro momento único es cuando estás en cierta ciudad, la cual está contaminada por ciertos gases venenosos y los árboles están todos secos y muertos. Tras ayudar a un señor mayor a regenerar todos los arboles (y dar con el último arbolito, el cual no te esperas que sea ese), ves cómo la ciudad se llena de cerezos en flor, con sus pétalos flotando en la brisa mientras la música se anima en plan épico. Aaahhhh… no hay palabras para describir lo bonito que lo han hecho; hay que verlo.

Otro aspecto que me gusta bastante del juego es que no hace falta sacarse un máster para acabar con los ‘jefes’ del juego, ya que su dificultad radica no ya en los palos que te meten, sino en averiguar cómo se les hace daño. Como entes demoniacos que son en su mayoría, los ataques normales no les afectan, por lo que te tienes que buscar la vida hasta ver qué es lo que les daña. Así como curiosidad, hay un jefe que para poder hacerle daño, le tienes que emborrachar con sake; con otro estás media hora dándole caña hasta que te das cuenta que a lo que atacas no es al jefe, sino a una marioneta, siendo el ‘jefe’ otra ‘parte’ del enemigo. Otros por ejemplo son más susceptibles a que les haga daño un elemento y no otro, como el fuego o el hielo.

Aunque a mi, los enemigos que más me gustaban, eran los diablillos, que te los encontrabas siempre comiendo, bebiendo y tocando melodías con las flautas mientras intentan no caerse al suelo del ciego que llevan encima.

Pasando ya a las partes negativas del juego, quizás la principal sea que el juego no ha venido traducido al español, y aunque no he tenido mucho problema en entenderlo en inglés (el nivel no es muy alto, la verdad), pues como que no es lo mismo que leerlo en tu propio idioma. Es una pena que con lo localizado que está todo últimamente, todavía te vengan juegos sin traducir. Luego se quejan de que las ventas no son las esperadas.

Otro aspecto que no me convence es que las conversaciones no son habladas, sino que en su lugar hay una especie de murmullo característico de cada personaje que hace de su voz. Entiendo perfectamente que haber metido todas las conversaciones dobladas habría sido una pasada, pero oye, los gustos son los gustos, y al igual que en el Zelda me parece que la falta de voz es una carencia importante, pues aquí también.

Ya sobre el juego en si, otro aspecto que creo negativo, es que hay veces que te pierdes y no sabes qué tienes que hacer exactamente, ya que el diario de viaje que tenemos no aclara mucho las cosas que digamos. Al final, de tanto dar vueltas de un lugar para otro, terminas yendo a donde tenías que ir, pero se echa un poco de menos un listado con objetivos más claros, que entre tanto nombre y provincia a la que viajar, te puedes hacer un poco el lío.

En fin, podría tirarme un montonazo hablando del juego y no parar, ya que tiene la tira de cosas que comentarse, pero tampoco es plan de hacer esto eterno, y ya os dejo que lo descubráis por vosotros mismos si os animáis a jugarlo. Existe también versión para la PlayStation 2, pero eso de tener que dibujar con el mando, como que no oye. Pero si queréis probarlo, ya sabéis. Os aseguro que lo disfrutaréis, ya que es largo largo (en este he tardado en pasármelo 39 horas, 21 minutos y 18 segundos). Ahora me lo tendré que rejugar, ya que me he dejado un montón de misiones secundarias por el camino y mucha fe que recolectar, así que se puede decir que el juego aun no se ha acabado :)

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