お帰り, en rômaji “okaeri”, es lo que se le dice cuando alguien -o algo- llega a casa desde la calle.
Tal como esperaba, hoy al volver a casa me estaba esperando un paquetito proveniente del norte de Europa. Tras abrirlo, allí estaba mi -teóricamente- nuevo iPhone. Como prometían en el Servicio Técnico de Apple, han sido cinco días laborables, cinco días en los que mi vida ha sido un poco bastante caos (es lo que tiene ser un adicto a la Agenda y al Calendario).
Como se puede apreciar, el envío es típico de Apple, con una minicajita para el terminal así como gran cantidad de gomaespuma para impedir que reciba ningún golpe. La única pega, por decir algo, es que la “llavecita” del portatarjetas del móvil es un mero clip, en vez de la típica llavecita de Apple. Pero oye, que no me voy a quejar por eso.
Por fin la pesadilla ha acabado. Espero que no se repita nunca más, aunque ya tengo un par de moscas rondando la oreja, para mi desgracia V_V A ver si en unos días se disipan mis temores y quedan como infundados