El placer de la angustia

Llevaba tiempo con ganas de escribir acerca de esto, así que aprovechando que hoy tengo un poco de tiempo (y que estoy hasta la coronilla de estudiar la geología del país), vamos a ver cómo queda esta entrada.

Como digo en el título, en cierto modo la angustia genera un cierto placer en las personas. Cómo sino podríamos explicar que a la gente les guste tanto las películas de terror, o que los juegos de sobresaltos y mal rollo suelan estar entre los más vendidos.

Y es de estos últimos de los que quiero hablar, ya que son de los que tengo una experiencia más reciente. Y no me refiero a esos juegos basados en sobresaltos debidos a la aparición de un bicho asquerosamente feo de la nada y de los que algunos disfrutan como niños, no, sino de esa clase de juegos en los que sabes perfectamente lo que va a pasar, y precisamente por eso, la ansiedad que te produce la espera termina generando un mal estar, una sensación incómoda; vamos, un mal rollo que no veas tu. Evidentemente también tienen momentos de apariciones fugaces, pero no es lo principal. Hay más, muchísimo más.

Todo esto viene debido a que durante la Semana Pagana, he podido degustar en mis sentidos un jueguecillo de corte japonés (qué novedad) llamado Project Zero (Fatal Frame en las Américas, y Zero en Japón). Dicho juego junta todos los tópicos de una película de terror japonesa; una casa vieja y abandonada, un misterio que te obliga a visitarla, una macabra historia del pasado, y una serie de entidades que quedaron marcadas por los sucesos acaecidos en el pasado y que vagan por ahí a su aire.

Resumiendo un poco, la historia empieza cuando un joven periodista llega hasta una mansión en busca de su mentor, un famoso novelista que desapareció una semana antes cuando fue a visitar la mansión para preparar su nueva novela. Así que la propia introducción del juego, es la primera parte del juego. El caso es que en el ratito que dura ésta (y durante la cual controlamos al joven), empezamos a ver cosas un poco… digamos que extrañas. Sombras que nos parecen indicar el camino, crujidos de escalones sin que nadie aparentemente los produzca, un fantasma que se nos hecha encima, vamos, lo típico de las introducciones :roll:

La cuestión es que seguimos buscando al novelista perdido, cuando vienen una serie de animaciones que dejan más o menos claro por donde va a ir el juego de marras, dando comienzo el primer episodio. Aquí conocemos a la verdadera protagonista del juego, una chica llamada Mayu, la cual es hermana del muchacho en cuestión, que desapareció días después de haber ido a una mansión en busca de un novelista que había desaparecido y blablabla.

Cuando entramos a la casa, la cual está en ruinas completamente, nuestros nervios empiezan a afinarse, que se dice. Imaginemos la situación; una casa a oscuras, con madera bien crujiente, con sus corrientes de aire que parecen gemidos, y con candelabros que a veces están encendidos, otras veces apagados, y algunas veces se encienden o apagan a nuestro paso con un sonido para nada agradable. Bueno, eso sin contar cuando vas andando despacito, y una jodida lámpara empieza a mecerse como una loca. Sin comentarios acerca de los armarios y lo que hay dentro de ellos.

Pero nooo, no adelantemos acontecimientos, que eso pasa en el tercer capítulo. Antes, tenemos que llegar hasta el, sobreviviendo a las almas en pena que vagan por algunos pasillos y corredores de la casa, algunas de las cuales no saben que han muerto y sólo quieren salir de la mansión, y otras que me da que lo saben, están rabiosas, y quieren que les hagas compañía.

En general los fantasmas no te aparecen cual Imp del Doom (¡jodidos bichos!) en mitad de la oscuridad con sus ojos brillantes mirándote fijamente, sino que lo normal es que andes por un pasillo to’largo con alguna que otra lámparilla para hacer como que ilumina, y que veas a lo lejos el bicho aparecer, desaparecer y volver a aparecer, pegado a tu cogote, por poner un ejemplo.

O que estés andando por un patio, y un cuerpo caiga desde el piso de arriba por la ventana, te acerques a mirar espantado, y una tipa con el cuello roto empiece a gemir e intentar agarrarte. O ya lo mejor, que aparece en el vídeo en el minuto 1:17, que estés andando por un pasillo, y de pronto una cabeza de un fantasmas se asome, sutilmente por la esquina, te mire, y empiece a perseguirte por toda la casa mientras te cagas en sus antepasados (hechos verídicos, estuve como dos minutos corriendo -yo no, el personaje- hasta que le di esquinazo xDD).

A lo largo de la historia, el juego se ve interrumpido por cinemáticas que te van explicando la historia, no sólo de la mansión y del novelista (y de sus asistentes), sino de la propia familia del personaje, ya que la pregunta es: “¿porqué demonios pueden ver cosas que el resto de la gente no?”. Pues todo está en las cinemáticas, todo está en las cinemáticas. Y tela.

Y si, el mal rollo está asegurado, porque luego te pones a recordar en los templos shintoistas en los que has estado -si es que has estado, claro- y empiezas a asemejar con lo que ves en el juego, que es lo mismo, y se suma como factor caquita. Vamos, que estas vacaciones he sufrido una contractura brutal en la espalda, y creo que se ha debido más a la tensión del juego que a la lectura de mapas geológicos. Lo estaba pasando putas fatal, pero lo estaba disfrutando como hacía tiempo que no disfrutaba de algo. Eso si, en raciones de 15-30 minutos, que la ansiedad se volvía dolorosa al final. Para que nos hagamos una idea, empecé jugando a oscuras y sentado delante del televisor en el suelo, y terminé con las luces encendidas, tapado con una mantita en el sillón T_T

¿Pensáis que soy un exagerado? Pues esta vez tengo un testigo, una pobre alma de primate, que fue convencida vilmente por mis malas artes para formar parte de la experiencia, y fue todo un show disfrutar con él xD Hay que decir que en un primer momento no jugamos al Project Zero, sino que fuimos directamente al Project Zero II, que no lo había tocado todavía y era terreno virgen para mis miedos.

Sencillamente el bote que pegó el amigo en una de las cinemáticas valió la pena :D Por mi parte, creo que no notó mucho el cague que tuve cuando estaba jugando, se acercó el personaje a unas estanterías en una habitación, y empezó a salir una pelos de un cajón, con sonidos extremadamente acojonantes. Tras tres horitas de mal rollo, me pidió que echásemos unos Budokai, que la tensión era excesiva xD

A menos que me engañase, creo que nos lo pasamos genial, pero bien es cierto que casi todo el rato estuvimos en tensión y con una angustia en el cuerpo tremenda. 

¿Qué es lo que tiene el miedo, que nos hace disfrutar así? Entiéndase como miedo algo como esto, no estar en mitad de una guerra, secuestrado o semejantes, que dudo que no tenga ni ápice de gracia. Pero este miedo, este miedo parece diferente. Quizás sea a que como sabemos que no es posible que ocurra, ver que está ocurriendo, aunque sea en la ficción, nos debe de generar un chute de hormonas tremenda. Porque cuando me pego un buen susto, de estos que termino berreando (pobres de mis vecinos), siento una sensación parecida como a la de la adrenalina. ¿Será que el miedo es nuestra nueva droga de diseño?

Sea como sea, es una sensación que no me gusta tener durante mucho rato, pero que en pequeñas dosis, me hace sentir de un modo distinto. No diríamos que “bien”, pero si en cierto modo “agradable”. Ya me he terminado el Project Zero, pero como todavía me faltan los tres siguientes, creo que tendré tiempo de experimentar dichas sensaciones. Total, si no termino aprendido algo nuevo, terminaré tapiando mis ventanas con papel de periódico, canturreando palabras inconexas, poniéndome como despertador alguna cancioncilla extraña, o a saber…

Y ya para terminar, os dejo con un vídeo que me han pasado hoy, que bien podría servirnos como “ejemplo práctico”. El vídeo es un poco largo, dura sus 6:53 minutos, y aunque está en japonés, os recomiendo que lo veáis íntegro. Esto va para las personas que se ponen a darle al botoncito para que vaya más rápido y ver de qué va el tema. Para hacer eso, no lo veáis, así de simple.

Vídeo | YouTube

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5 Respuestas a El placer de la angustia

  1. ¿Pobre alma de primate? Qué poco respeto me tienes :cry:

    Si, la verdad es que con la primera cinemática pegué un buen salto. No me esperaba que el juego diese tanto miedo. Jodidos japos… :mad:

    Están genial, pero creo que lo mejor es jugar como al Doom 3: estando sólo con las persianas bajadas y auriculares en vez de altavoces :mrgreen:

  2. Imrishale dijo:

    ¿Res… peto? Quita quita, que yo de esas cosas raras ni pizca, ¿eh? :roll:

    Hombre, claro que prefieres jugar al Doom 3; sencillamente porque a él si que has podido jugar, y a estos ya me dejaste claro que no xD Pues así como curiosidad, no he vuelto a tocarlos casi :eek:

  3. Creo que no me has leído bien: lo que digo es que en vez de jugar acompañado, hay que jugar sólo, con las persianas bajadas y con auriculares en vez de altavoces :mrgreen:

    Yo ahora estoy jugando a Silent Hill, pues aunque parezca increíble, nunca he tenido la oportunidad de pasármelo :cry:

  4. Imrishale dijo:

    Andá, pues vas a tener razón y todo; aunque juraría que cuando leí tu comentario, ese “como” no estaba ahí :roll:

    ¿A qué Silent Hill estás jugando? Yo al único que he jugado ha sido al Origins, el que salió para la PSP, y ya tuve mi ración de cague con él. Me lo he pasado un par de veces; la segunda del tirón, ya que un vuelo de 13 horas da para mucho ^^’

  5. Pingback: Cuaderno de Bitácora » Archivo del Blog » Project Zero II: Crimson Butterfly - 零〜紅い蝶〜

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