¡Sakeando!

Bah, esta entrada tiene tres semanas de retraso, pero entre que he tenido que esperar a que me diesen los permisos necesarios para postear la foto, y que he estado ocupado (qué raro) con mil y una cosas, al final se ha ido dejando y dejando. Pero de hoy no pasaba, así que aquí vengo con mi rollo.

Resulta que el fin de semana de vacaciones que tuve, ese del que me quejaba por ser tan corto, resultó ser al final uno de los más largos -y extraños- de mi vida.

Por casualidades de la vida, mi querida y estimada amiga, la señorita elevlA*, vino a Madrid ese fin de semana, por lo que decidimos quedar en mi casa junto a ElMonoHervido para pasar un buen rato y jugar a los… electrónicos. Para tal evento de épicas proporciones, contamos con la compañía de un par de gemelas, que bien ricas que estuvieron ellas. La tarde fue perfecta, y la noche empezó con una barbacoa cream y una cuatro quesos (creo recordar).

Hasta aquí todo fue genial, nos lo pasamos de maravilla y fue grato compartir la compañía de dichos dos elementos. Después vino el caos.

De lo que sucedió después es algo que no voy a contar con mucho detalle, no porque no me acuerde de ello sino porque fue tan raro, tan irreal, tan… tan… joder tan paranormal, que mejor se queda guardado bajo cuatro llaves. Así por encima, sin comerlo ni beberlo la señorita elevlA nos convenció al señor ElMonoHervido y a mi para que la acompañásemos de vuelta a la casa donde se estaba hospedando, todo ello bajo promesas perversas y tentadoras que nuestras sufridas almas no pudieron resistir.

La cuestión es que terminamos en un piso de estudiantes situado por Argüelles que vendría a ser como tres o cuatro veces mi casa de tamaño. Allí, siete personas nazgûl barbudos compañeros de piso habían organizado una fiesta demoniaca un guateque con infinidad de personas, personas que el homínido y yo no conocíamos, pero eso daba igual. Yo al menos conseguí una tacita de la vaca morada que ríe, aunque había algo de maligno en ella (sería la falta del asa, no se yo).

Pues bueno, tras la retirada prudencial del mono cuando todavía funcionaba el Metro, terminé en una discusión comparativa con unos sevillanos entre qué era más chungo, si el Cerro de Reyes en Badajoz o las 3.000 de Sevilla. Tras perder por goleada (eran lo menos seis sevillanos bien tajados contra un humilde yo), terminé hablando de la Plaza Alta de Badajoz. No les sonaba, así que ni cortos ni perezosos llamaron a un amigo suyo de Badajoz preguntándole por dicha plaza. Al final terminé hablando con el chaval, que a saber donde se encontraría ya que de fondo sonaba chundachunda y gemidos femeninos. Total, como no le oía, le decía a todo que si y palante.

Ya a altas horas de la madrugada, después de que un chaval vestido de traje se acabase su botellón de champán del caro (sin comentarios) nos largaron de la casa, para volver rato después porque había grandes colas en los locales adyacentes. Como quién no quiere la cosa, terminé con dos loqueras psicólogas (una chica clavada a Amaral y una argentina) y una cuentacuentos periodista (a las que rescaté de un pulpo) hablando del karma, el chakra y mil movidas más (sería efecto de la taza de la vaca que ríe). Al rato se unieron al grupo unos cuantos barbudos más, los cuales estaban deambulando en la oscuridad de la casa (la luz no funcionaba en todas partes) y más solos que la una (debo de ser un imán para esta gente). Luego vino algo bastante bizarro en una habitación, así que esa parte la omito.

Por último, cuando el Metro volvía a funcionar y las chicas desaparecieron con la salida del sol, estuve media hora intentando buscar mi abrigo, el cual teóricamente tenía que estar en el punto A, ya que me lo pusieron en el punto A, vi cómo lo pusieron en el punto A y, a fin de cuentas, no podía estar en otro sitio. Pues bien, tras cuatro llamadas por móvil, conseguí despertar a la persona que estaba durmiendo en dicha habitación para que me dejase entrar y pillarme abrigo. Evidentemente por lo que se puede uno imaginar, no estaba ahí. Así empecé mi periplo por la casa -a oscuras- en busca del abrigo de marras. El momento LOL vino cuando llegué a la cocina y me encontré con dos chicas; mejicanas por el acento, que estaban hablando a oscuras. En eso que notaron de mi presencia (apagué el modo silencioso de andar) y directamente me soltaron “Anda Imri, tu por aquí, que tal estás, qué te cuentas“.

¿Perdón? ¿Cómo sabéis que me llaman así? Tengo miedo O_oU

Tras regresar a las sombras sutilmente, terminé encontrando mi abrigo en el punto de partida (la habitación de los hecho bizarros), aunque puedo asegurar que cuando salí, no estaba allí. Bueno, fuese como fuese, me abrigué bien, di ánimos a un barbudo que se había quedado ploff después de que las chicas se fuesen e inicié mi camino de vuelta al hogar. Al llegar a casa no tenía el más mínimo sueño, así que me puse a jugar a los electrónicos en la soledad con mis juguetitos.

Ya lo avisamos, los planetas se alinearon y algo iba a pasar, y pasó.

 

* Por motivos personales, elevlA desea que no se escriba su nick en esta entrada, así que ateneos a las consecuencias de vuestros actos si decidís ignorar su petición ò_ó

P.D. El orden temporal de lo arriba contado no está del todo asegurado… creo.

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6 Respuestas a ¡Sakeando!

  1. Lo que me he podido reír XDDDDD

  2. Imrishale dijo:

    Las lágrimas vendrán cuando veas las fotos prohibidas :roll:

  3. Imrishale dijo:

    Pues cuando vuelvas a pasar por aquí te las enseño, que están en un cofre enterradas bajo la alfombra del salón*

    * Posición ficticia que representa la idea.

  4. No hacía falta ese apunte al margen :roll:

  5. Imrishale dijo:

    Por si las moscas, que capaz de hacerme un bujero bajo la alfombra ò_ó

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