Como hace tiempo que no me curro una buena entrada (lo reconozco), y aprovechando que hace un tiempo ideal de perros, hoy quisiera hablar de los fuegos fatuos, conocidos -y temidos- desde la antigüedad por representar a las almas de los difuntos que no han sido capaz de encontrar el camino hacia el cielo o el infierno (ánimas en español), condenadas a vagar por la eternidad por el mundo en forma de una bola de fuego de color verdosa o azulada.
Los fuegos fatuos no son una exclusiva de Inglaterra, país europeo donde más leyendas e historias hay sobre ellos, sino que se pueden encontrar por todo el mundo bajo distintos nombres, como el anchimallén chileno o el hitodama (人魂) japonés, representado en la primera imagen.
Dichos entes sobrenaturales se caracterizan por ser, como digo, unas bolas de fuego azulado o verdoso, que flotan por el aire, encontrándose principalmente en cementerios y pantanos, de ahí que se tenga un mal concepto de ellos y que en todas las culturas se los considere como enviados del maligno (o equivalente). Y para los excépticos, existen de verdad, ya que están completamente documentados y fotografiados, como se puede apreciar en la siguiente imagen:
Cuentan las diversas leyendas que los fuegos fatuos se les suelen aparecer a los viajeros por la noche, y cuya motivación principal es la de perder a dichos viajeros en los caminos. También existen leyendas que dicen que de vez en cuando, si le caes bien al fuego fatuo, te ayudan a volver a encontrar el camino correcto, pero no suele ser muy común que digamos. Otras leyendas más asiáticas definen al hitodama (muy parecido al fuego fatuo, pero sin ser lo mismo) como el alma que sale del cuerpo al morir éste, considerándolo como unos estafadores que se dedican a foolerar a la gente con la que se encuentran.
Interesante y misterioso, ¿verdad? Pues si te ha gustado conocer un poco más a los fuegos fatuos, no sigas leyendo, porque ahora viene la explicación, y la verdad es que rompe todo el encanto.
Pues bien, como he comentado al principio, los fuegos fatuos suelen aparecer en pantanos y cementerios, y no es por la presencia de almas precisamente, sino por la presencia de grandes cantidades de materia orgánica en descomposición que hay en dichos lugares. La materia orgánica al descomponerse genera diversidad de gases, entre los que podemos encontrar el metano (de ahí que los pedos de las vacas y demás animalitos huelan como huelen). Este gas es inflamable, por lo que cuando está en contacto con otros elementos como el fósforo, puede entrar en ignición (el claro ejemplo del amigo borracho que se acerca un mechero al culo y hace de lanzallamas). Aunque todavía no se sabe muy bien porqué, el gas entra en ignición expontáneamente, formando esas llamas tan curiosas que “flotan” sobre el suelo.
Respecto a los colores verdosos y azulados, se debe a la presencia de calcio o potasio entre el gas. Cuando me dedicaba a hacer pócimas en los laboratorios de química, a la hora de usar la espectroscopía atómica (acercar una llama brutal a compuestos para ver el color de la llama), al tener calcio la llama se tornaba de un color verde fosforito, así que por mi parte os aseguro que esto no se lo inventan.
Pero claro, esto lo sabemos ahora. Cuando la humanidad usaba calzones de madera, imaginad la impresión que daría estar dando un paseo en noche cerrada y ver como de pronto se aparecía una luz de colores delante tuya, y empezaba a desplazarse.
Enlace | Wikipedia

Leí esta entrada el otro día desde Google Reader y al final se me olvidó dejarte un comentario, así que aprovecho ahora
Me ha gustado mucho. No sabía ni siquiera que os fuegos fatuos existían de verdad y mucho menos que ese era su origen
Mira, me alegro que hayas aprendido algo nuevo gracias a mi entrada
Muchísimas de las leyendas e historias de vieja que se cuentan, bajo ese telón paranormal y misterioso, esconde causas y motivos físicos. Es como el tema de la zarza ardiente que aparece en la biblia.
Seguramente esa zarza existió, y seguramente estuvo ardiendo durante todo el tiempo que argumentan (e incluso más aun). Es probable que debajo de ella hubiese una pequeña balsa de hidrocarburos y voilá, ya tenemos una lámpara de aceite pero a lo bestia
De todos modos, esta entrada ha sido otra pequeña prueba para ver si interesa el tema para el próximo podcast que voy a hacer (ya tengo los datos y este verano me pondré a grabarlo ^^).
¿Podcast? Me das miedo…
En Iraq son bien conocidas las charcas de petróleo que arden durante años. En los años 40-50 eran usadas por BP como indicador de presencia de petróleo. “Onshore seepages” se llaman en general (cualquier rezume de petróleo o borboteo de gas en estanques, ríos, pantanos…). Estoy vaguno y por eso escribo en plan telegrama. Stop.
“Témeme, pues soy tu Apocalipsis”. Así que ya sabes
Jaja, todo comentario coherente es bienvenido en mi blog, aunque se trate de un telegrama
Pues si, son famosas las imágenes de televisión del mismo campo petrolífero ardiendo durante semanas. Supongo que el detalle de un mejunje negro alrededor de la zarza sería omitido por alguna razón
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