Estos días ha estado en Madrid un amigo que conocí este verano en Japón. Ayer por la tarde quedé con él para ir a dar una vuelta, tomando un poco el papel de guía turístico.
Todos sabéis que me encanta andar, y que puedo estar horas y horas y tan feliz, pero para que yo diga que terminé reventado de caminar, haceos a la idea de todo lo que pudimos andar
Con esto quiero decir que Madrid es mucho más grande de lo que nos imaginamos los que aquí vivimos. Aunque cada día me pego el paseito desde Ciudad Universitaria hasta mi casa, no es lo mismo ir andando pensando en tus cosas que fijándote en todo lo que te rodea.
Tras la experiencia de anoche saqué dos conclusiones; una es que no conozco Madrid ni la mitad de bien de lo que me creía xD Y la otra es que Madrid tiene un montonazo de sitios interesantes y curiosos. Esto último ya lo sabía, pero ayer me di cuenta realmente de ello.
Bien, el caso es que como buen guía turístico llevé al chico este por los lugares típicos del centro; el Palacio y la Catedral de la Almudena, el edificio de la Ópera, Arenal, la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, la Gran Vía y un larguísimo etcétera. Aunque se llegar sin problemas a cualquier sitio, si me he dado cuenta que aparte de la “información básica” de cada sitio, no es que sepa mucho más de dichos lugares. Cuando me preguntaba por una estatua ecuestre, así a ojo de buen cubero podía decirle si se trataba de un Carlos o un Francisco, pero sobre el numerito en cuestión, NPI que se suele decir
Así como excusa podría decir que al haber estudiado en la región más extrema y dura del país, es normal que no sepa mucho sobrela historia de Madrid, pero me parece una excusa un poco pobre (pero menos es nada xD). A ver si un día me animo y me pillo algún libro sobre historia de Madrid, que tiene un montón de curiosidades.
Y son estos sitios curiosos los que más me llamaron la atención, y mira que he pasado por ellos un montonazo de veces. Pero como digo, no es lo mismo ver algo a diario, sin preocuparte por ello, que verlo con los ojos de un turista. Vamos, que terminé haciéndome una listita con los sitios a los que tengo que volver con la cámara para sacar algunas fotos bien chulas. En especial un sitio que nos gustó mucho fue el Templo de Debod, que si de por si ya es un sitio que me encanta, al anochecer era precioso, con todo Madrid iluminado en la noche. Además, la iluminación del templo egipcio daba un aire así muy misterioso, lo que no hacía más que sumar encanto al parque.
El apartado gastronómico estuvo también muy bien servido; me lo llevé a merendar a la churrería de San Ginés, y para cenar, un gran bocadillo de calamares en plena Plaza Mayor de Madrid. Terminó a punto de reventar de tanto comer, y con la certeza de que durante el tiempo que esté en España, va a engordar. Y mucho xDD