虚無僧 - Komusô
Escrito el 15 de Julio de 2008 por Imrishale |
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La siguiente entrada es un pequeño resumen de uno de los temas que estoy preparando para mi podcast sobre mitología e historia de Japón. Me he decidido a escribirla debido a que el otro día, en el blog de Flapy, encontré una entrada en la que salía un komusô, pero la gente que comentaba desconocía quién era y cómo se llamaba.
Cuando publique los podcast, podréis encontrar una descripción más larga y detallada de los mismos, así como de muchos otros temas
En el Japón feudal existían todo tipo de castas y organizaciones -algunas bastantes sectarias- que se definían claramente tanto por su forma de vivir como por su indumentaria y costumbres. Aunque hasta nuestros días han llegado retazos de estos tiempos pasados, existen algunos elementos que nos llaman la atención más que otros, ya sea por quienes eran, por sus acciones, o por ese algo de misterio que les envolvía y que hoy en día desconocemos en su mayor parte. Un ejemplo de estos últimos son los komusô.
Los komusô eran sacerdotes budistas zen, pertenecientes a la secta Fuke, que sobrevivían gracias a las limosnas de la gente. El aspecto que los caracterizaba y que los ha hecho famosos hasta nuestros días era una cesta de mimbre o paja que portaban sobre sus cabezas, denominada tengai (天外). Además, solían portar una flauta de bambú denominada shakuhachi (尺八), que utilizaban para meditar.
El porqué de portar estas máscaras puede tener su explicación en el propio nombre, ya que los ideogramas de komusô -虚無僧- vienen a significar literalmente “sacerdote de la abstinencia” (虚無: nada, vacío; 僧: sacerdote, clérigo). Por tanto, se puede decir que llevaban estos sombreros particulares para aislarse de la realidad.

Imagen de Flapy
El porqué de portar estas máscaras puede tener su explicación en el propio nombre, ya que los ideogramas de komusô -虚無僧- vienen a significar literalmente “sacerdote de la abstinencia” (虚無: nada, vacío; 僧: sacerdote, clérigo). Por tanto, se puede decir que llevaban estos sombreros particulares para aislarse de la realidad.
Como digo, se ganaban la vida de las limosnas que les daban, pero no era su única manera de subsistencia. También solían aparecer en las casas de los enfermos o donde se había producido alguna desgracia. Allí meditaban con el sonido de su flauta para transmitir la maldición del lugar a su propia persona, y así liberar la casa o el lugar del sufrimiento. Para que nos entendamos, serían algo así como unos exorcistas.
Pero si han llegado hasta nuestros días no ha sido exclusivamente por sus buenas artes y su algo de misterio, ya que se les supone otra actividad no tan reconocida: la de espías, o ninja (忍者). Con la capacidad de pasar desapercibidos y sin que la gente se les acercase mucho (recordemos que se les asociaba con espiritismo y demás), podían desplazarse casi sin problemas por todo Japón, llevando información de un lugar a otro sin mayor problema. Además, la flauta que portaban era a veces de un tamaño considerable, pudiéndose utilizar como arma contundente dado el caso.
En la cultura actual, los komusô siguen siendo personajes misteriosos, que aparecen más de lo que nos creemos; en animes como Ninja Scroll, películas, libros, videojuegos como el reciente Ôkami e incluso como vemos, en festivales como el matsuri de verano de daianji. Incluso con un poco de suerte, se los puede ver vagar por las calle de Kioto, Nara e incluso Tokio.
Que gran post !!
Gracias por ilustrarnos con toda esta información !!
Un saludo desde Japón
Me alegro que te haya gustado, jejeje
Por cierto, en breve andaré por esas tierras, jeje, así que si me paso por Nara, buscaré a… un español en Japón