La desigualdad de la igualdad
Escrito el 4 de Julio de 2008 por Imrishale |
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Hoy vengo con un tema de estos que suele levantar polemica, no ya por lo que se dice sino debido a la reacción fanática de aquellas personas que están a favor de sus ideales, y que consideran a todos aquellos que no piensan como ellos como unos retrógrados (por ejemplo el tucán ciclopedeo). Se trata del tema de la igualdad de género, aunque debería decirse de sexo, ya quel el género es un adjetivo
Esto viene un poco en relación con lo que comenté ayer sobre la realización del Congreso Internacional de Mundos de Mujeres.
Personalmente, hablar de igualdad me parece una soberana chorrada, ya que no somos iguales, se diga lo que se diga. Otra cosa muy distinta tiene que ver con nuestros derechos, en los que como personas en general, todos debemos tenerlos por igual, sin importar género, raza o cualquier otra cualidad personal que nos diferencie del resto. Pero insistir una y otra vez de que no hay nada que nos diferencia me parece una falacia increíble.
Los Institutos de la Mujer, tan de moda en estos días, me parecen el mayor ejemplo de discriminación que puede haber, por no hablar ya de un Ministerio para la Igualdad que tenemos desde hace poco, donde la Ministra en cuestión se dedica a crear elementos discriminatorios hacia el género masculino, como bibliotecas de sólo para mujeres con libros escritos por mujeres. A mi modo de ver, la igual que se está consiguiendo no es la buscada, ya que en vez de buscar la desaparición de la discriminación femenina, se está consiguiendo aumentar la discriminación masculina al nivel de la femenina. ¿Acaso no se dan cuenta que una discriminación positiva no es más que una discriminación negativa hacia el otro sexo? Cómo les gusta maquillar las palabras.
¿No sería todo más sencillo si el Ministerio de Justicia se ocupase de este problema? Sencillamente se pone a vigilar y a penalizar a todo elemento que discrimine a otro. ¿Que una empresa paga menos a una mujer que a un hombre?, multazo al canto. ¿Que una empresa favorece a las mujeres y no a los hombres?, multazo al canto. Y así con todo, ya que está demostrado que en España la gente sólo aprende a base de ostias mamporros y de que le toquen el bolsillo.
Pero volviendo al tema de la discriminación, ayer me puse a ojear las páginas de la UCM al respecto del congreso, y no se cómo terminé llegando a la Oficina para la Igualdad de Género (que hoy me ha costado casi 10 minutos volver a encontrarla). Pues bien, en dicha página, en la sección de “Uso no sexista del lenguaje“, uno puede encontrarse un listado de textos de ayuda en los que se explica cómo se debe de escribir correctamente para evitar caer en la discriminación.
Un servidor, que estudió en la E.G.B., aprendió que en la Lengua Española, cuando queremos hacer referencia a una persona de género masculino (o sexo varón) que estudia, se dice “el estudiante”; por contra, cuando el género es femenino (sexo hembra) se denomina “la estudiante”; y cuando se encuentran ambos juntos, se los denomina “los estudiantes”. Se aplica el plural masculino no por la supremacia varonil o porque los hombres sean más guapos, sino porque es la manera que tiene nuestra lengua de denominar un grupo mixto. Pues bueno, según estos “textos de ayuda” está mal dicho y es una discriminación. Hay que referirse como “el alumno y la alumna” (o “los alumnos y las alumnas”) o decir “el alumnado”, pero eso de utilizar el masculino con una palabra femenina que ni hablar.
Quizás en términos socioéticos quede muy bonito y tal, pero no me veo a nadie a la hora de hablar diciendo “si, porque los alumnos y las alumnas de esta Facultad terminarán como geólogos y geólogas“; lo normal es que al gente diga “los alumnos de esta Facultad terminarán como geólogos“, y no creo que nadie esté intentando ser cruel con las mujeres ni dejarlas en inferioridad.
Claro, se podría indicar el término “alumnado”, como dice el texto de la señora Eulàlia Lledó Cunill, ¿pero qué pasa con los geólogos y las geólogas? ¿Qué término habría que inventarse para esto?
Me puedo creer que el Rector, por ejemplo, haga uso de un lenguaje formal, donde usar palabras como alumnado, estudiantado y demás pueda sonar normal, pero en lenguaje informal de calle, quedaría completamente fuera de lugar, pudiéndose caer en el pedantismo.
A mi modo de ver, el lenguaje Español no es sexista, aunque esta es sólo mi opinión. Una persona que no lo crea así, estoy seguro que interpretá el lenguaje de distinta manera, viéndolo como un elemento discriminatorio enorme y doloroso. También tiene que ver el uso que se le den a las palabras, ya que los términos “zorro” y “zorra” son normales, pero luego se tergiversa el término femenino para otros significados poco agradables.
Últimamente ha estado de moda eso de crear palabras en ambos géneros para las ocupaciones laborales, cosa que aunque no me parece mal, no dejo de creer que es rizar el rizo y buscarle las cosquillas al personal. El ejemplo de la abogacía; tenemos a los abogados y a las abogadas. Muy bien, sin problemas. Ahora la Medicina; tenemos al médico y a la médica. Esto ya suena peor, ¿verdad? Un/a fanático/a (por el tema este de la igualdad) diría que médica suena raro por la discriminación que han tenido las mujeres en la medicina. Y yo entonces me preguntaría, ¿qué pasa con los militares? Si uno se fija en la lista que he enlazado, no aparece dicho término. ¿Con qué nos encontraríamos? ¿Con militares y militaras? ¿Un militar y una militara? ¿”Sargento” y “Sargenta”? Esto no pega ni con cola, se diga lo que se diga.
Y no ya sólo en profesiones, sino en todo. “El perro” y “la perra”, correcto. ¿”El tucán” y “la tucana”? ¿”El lombriz” y “la lombriz”? ¿”El hormigo” y “la hormiga”? ¿”El balleno” y “la ballena”? Curiosamente en los animales, hay más términos femeninos que masculinos. ¿Aquí no se dice nada, verdad? A mi no me molesta en absoluto, ni creo que sea discriminar a los animales varones.
Cuando de joven aprendía inglés, pensaba que mi lengua era mucho más rica por contener género, pudiendo diferenciar entre gato y gata, mientras que en inglés había que añadir otra palabra delante para indicar el género, “male cat” y “female cat”. Pero últimamente me estoy dando cuenta que, gracias a la mentalidad de algunas personas muchas personas, el género en las palabras no es más que un impedimento, ya que bajo acusaciones de discriminación, impiden usar el lenguaje tal y como es, modificándolo a su antojo para conseguir una ilusión de igualdad (o más bien, de joder al personal).
Y bueno, aquí al menos las palabras son palabras, y no pasa como en Asia, donde los ideogramas además del significado, dan una idea representativa de lo que significa. El ejemplo que siempre doy es el del ideograma de “esposa” en japonés, que significa literalmente “la persona del fondo de la casa” o “la mujer de la casa”. Vamos, ocurre eso en España y vuelve la Inquisición. Pero allí no, ellos han superado el aspecto discriminatorio del lenguaje, y no pierden el tiempo con estas chorradas, sino que buscan soluciones jurídicas para igualar al hombre y la mujer.
Ya para ir terminando esta entrada, quisiera recomendar que os leyéseis el manual de la señora Eulália, que no tiene desperdicio alguna de las perlas que suelta. Eso si, por tocar un poquillo las narices en este tema, quisiera llamar la atención sobre un párrafo que escribe en el tema de Recomendaciones:
El principal y más frecuente sesgo androcéntrico que se encuentra en cualquier tipo de redactado, cualquiera que sea el tema sobre el cual verse, es la utilización únicamente del masculino (se está hablando de todas aquellas palabras que denominan o pueden denominar a seres humanos y que tienen una forma para el femenino y otra para el masculino, como pueden ser, por ejemplo, las palabras “profesoras” y “profesores” o “autor” y “autora”), a veces en singular, pero mucho más habitualmente en plural, para nombrar presuntamente a una mujer, a mujeres o a un conjunto de mujeres y de hombres.
Mmm, y digo yo… ya que tanto insiste en usar ambos géneros, o palabras sin género, ¿no debería decir “los seres humanos y humanas”? Vamos, porque lo que a mi respecta, la palabra “humana” si que existe…
En resumen, opino que todo el rollo este que se está montando con lo de la igualdad no es más que otra oportunidad más de que la gente pueda hacer ruido y se crea que pelea por algo que puede ganar y que tiene sentido. Es como ahora en la Universidad con lo de Bolonia; los nuevos planes llevan implantados dos años, se aplicarán en dos años si o si, y la gente se queja ahora; bueno, ahora no, cuando estaban los chavales de Selectividad, que ahora todos los “anti-Bolonia” estarán en un chalecito de la sierra o en su apartamento de la playa.
Si realmente queremos igualdad, debemos empezar a tratarnos entre nosotros como iguales, sin importar raza o sexo. Y luego tener mano dura con aquellas empresas que discriminen a sus empleados por su condición. Que en una empresa hayan diez empleados y cinco sean hombres y cinco sean mujeres sólo para “igualar” me parece una gilipollez estupidez. Si sólo valen los hombres, los diez serán hombres; si sólo valen las mujeres, las diez serán mujeres. Y punto. Es así de sencillo.
¿Qué opináis vosotros? Mi madre opina como yo.
Plas, plas, plas
Amo las palabras por encima de todas las cosas; son mi instrumento de trabajo y el vehículo de mis pensamientos. Paso más tiempo de mi vida creyéndome persona, y puntualmente consciente de mi sexo -biológico, accidental incluso- y, algo más a menudo, de mi género -gramatical, intrínseco al primero-. Por ambas circunstancias, he sentido que mi inteligencia ha sido sistemáticamente insultada desde que pude escuchar la primera flexión forzada hacia lo que consideramos femenino: ¿acaso una simple “-a”, tan convencional, estereotipada y lingüística? Añado, en este sentido, modalidades todavía por descubrir: la violinista y el violinisto, la gorila y el gorilo; Atila ahora será Atilo y, cuando clamemos a los cielos, “¡Dios o diosa!”
Déjales a todas esas acomplejadas que ejerzan tontamente un poder que, en el fondo, no se creen capacitadas de desempeñar. Y no lo son, pero no porque sean mujeres, sino porque han acabado sexualizando obsesivamente su existencia, arrastrando la genitalidad desde el lecho hasta el escaño. Así piensan que están más cerca de las preocupaciones populares, y sólo consiguen enervar a quienes se dignan a escuchar su demagógica verborrea. Déjales que se autocomplazcan con sus neologismos, porque una de las normas naturales del idioma es aceptar lo más práctico y eufónico. O eso quiero creer; quizá mañana cambie de idea y opine todo lo contrario. Quién sabe.
Mañana me flagelaré un poquito por tener las cosas tan poquito claras. Ahora estoy mu cansada.
Yo también opino como tu! Creo que machistas y feministas son de la misma calaña, y que parece que lo que quieran no sea igualdad, sino venganza..
Es bastante.., como decirlo, ..”triste” que se este luchando por semejante estupidez con la de cosas serias por las que hay que discutir.. y que “luchen” en nombre de la mujer, cuando la mayoría de mujeres - al menos las que yo conozco - no están de acuerdo con ellas.
Hace no mucho tiempo, leí un articulo en publico - que ahora no encuentro - que lo único que hacía era dejarnos de gilipollas..
Un aplauso si señor…
He encontrado curiosidades!!!!!!
**Profesiones que NO cambian la forma según sexo:(curiosamente, no cambian cuando el término de toda la vida es “femenino”)
- mineralogista/mineralogista
- naturópata/…
- neuroanatomista/…
- Psicoanalista/…
- Radioterapeuta/…
- y muchas más…
**Profesiones inexistentes:
- Microbiológico/microbiológica.
A mi estas cosas me tienen hasta la p*lla…
Muchas gracias por vuestros comentarios