El Agente Naranja
Escrito el 1 de Mayo de 2008 por Imrishale |
Lecturas: 128
Hoy, en clase de Geoquímica Ambiental, hemos estado hablando entre otros temas del Agente Naranja, una mezcla de los compuestos orgánicos ácido 2,4 diclorofenoxiacético y ácido 2,4,5 triclorofenoxiacético, cuya actividad herbicida defoliante fue utiliza por el ejército norteamericano en la Guerra de Vietnam.
Este producto es conocido por ser el causante de gran cantidad de malformaciones genéticas entre los descendientes de los vietnamitas, así como de una gran cantidad de veteranos de guerra norteamericanos. Aunque el 2,4 es un producto seguro (dentro de lo seguro que puede ser un biocida), el 2,4,5-T presenta una variante altamente cancerígena y bioacumulable, siendo la causante de las deformaciones existentes en los afectados.
El foco de contaminación apareció debido a que la utilización de este producto no se centró únicamente en los árboles de la selva, sino que también sembró campos de cultivo (como los de arroz), por lo que la población terminó consumiendo las toxinas cancerígenas. Lo que en un principio no era más que en una herramienta para acabar con la vegetación, terminó por convertirse en un arma biológica de bastante impacto. Debido a sus secuelas, la utilización del 2,4,5-T como herbicida fue prohibido definitivamente por el Convenio de Rótterdam en el año 2005.
El problema de gran parte de los herbicidas es que son liposolubles y no hidrosolubles; es decir, que ante la presencia de agua, no se filtran ni se disuelven, siendo más o menos inertes, mientras que en presencia de lípidos (grasas), reaccionan y se asocian a ellos. Por ello, todo organismo con presencia de lípidos se convierte en un portador de toxinas. Otra nota curiosa que nos ha comentado la profesora es que las personas obesas tienen una gran resistencia ante toxinas externas, debido a la gran cantidad de lípidos que tienen respecto a una persona delgada. Pero si la persona obesa empieza a adelgazar, las toxinas no se eliminan, por lo que su contentración empieza a aumentar y al poco… bueno, creo que no hace falta decirlo :???:
La conclusión que saco de todo esto es que, aunque con la evolución tecnológica vivimos mejor, también hemos creado una serie de elementos altamente peligrosos con los que antes no teníamos que mediar. Como ha dicho una compañera de clase, un montón de comida artificial y/o plastificada que consumimos del supermercado contiene sustancias mutágenas (o eso dice que pone en las etiquetas). Vamos, si hasta el cacao para los labios lleva esperma de ballena…
Y ya para terminar esta entrada, dejo en el aire la pregunta que también nos ha hecho la profesora hoy; ¿de quién es la culpa de que los vietnamitas sufran malformaciones? Las opciones son, por un lado el cuerpo de marines norteamericano, por aplicarlo a diestro y siniestro por la selva (se usaron aproximadamente 19 millones de galones), o de las empresas creadoras del productor (Dow Chemical, Monsanto, y Diamond Shamrock) por producir un producto mutágeno y de alta peligrosidad biológica.
Por si alguno está interesado en vez los “efectos” de dicho Agente Naranja, le invito a que visite el Museo de los Horrores. No es nada agradable, aviso, por lo que si sois del tipo de persona que no tiene un buen estómago, no pinchéis en el enlace. Este enlace tampoco es agradable: Efectos del Agente Naranja.
Yo creo que la culpa es del alto cargo (político o militar) que hizo el encargo de semejante cantidad de biocidas a las empresas que los fabricaban (para que los usaran los marines, obviamete). Ese mismo alto cargo que pasa desapercibido en el resto de historias de este tipo
En clase, alguien comentó lo mismo que tu. Pero entonces entran en juego esos oscuros nubarrones que ocultan la verdad. ¿Sabía el cargo político y/o militar que el producto defoliante era peligroso? ¿Podría ser que el fabricante lo supiese y no lo dijese? ¿O que el militar lo descubriese y aun así lo utilizase?
Lamentablemente son demasiados interrogantes como para depurar responsabilidades directas
Luego se pregunta la humanidad cómo hay seres como el mediático Fritzl (el que encerró a su hija durante 24 años) pululando por el mundo. Uno quizá puede estar loco, ser un sociópata, pero un ejército entero y una jauría de altos mandos que nos gobierna… Demasiada gente como para escudarnos en la locura. Lo peor de todo es que los responsables de este tipo de atrocidades nunca lo pagan. Y duermen bien por las noches.
¿De verdad valió la pena esto, por una guerra que ya tenían perdida? Y entretanto MacArthur presionando para que echaran allí también la bomba atómica.
Hay un dicho que dice que lo más difícil de hacer comprender a una persona es que es inferior a otra. Piensa que por aquél entonces, el ejército norteamericano se enfrentaba a una presión mediática nunca vista antes, por lo que por orgullo no podían reconocer que les vencían. De ahí que quisiesen usar cualquier método para quedar ganadores, aun incluso de tener que volver a utilizar un arma termonuclear.
Otro dicho dice que “Ojos que no ven, corazón que no siente”. La gente que da la orden no suele ver lo que provocan con ello, así que normal que puedan dormir tan a gusto cada noche =/
“Sólo cumplía órdenes”, dijeron muchos en Núremberg…
Técnicamente, un buen ejército es aquél en el que sus soldados hacen caso de lo que se les dice. El intentar que un soldado refute las órdenes acorde a su moralidad podría considerarse como un intento de impedir al soldado que cumpla con su cometido.
Desde mi punto de vista, toda persona que se mete en el ejército sabe a lo que va, y no precisamente a repartir tiritas, así que una vez allí, no vale de nada ponerse a cuestionar lo que le digan; sencillamente obedece y listo, que para eso le pagan.
Suena muy cruel, pero es lo que hay. Para impedir masacres, habría que impedir la existencia de los ejércitos, y no tratar de que los ejércitos se pensasen lo que hacen.
Y a ver quién es el primer listo que se aventura. Muchos pensarán hoy que con la Chacón nosotros andamos cerca de innovar en ese sentido
De todos modos, yo me refería a altos mandos, no soldados rasos. Hasta el más mandamás de los mandamases se quita responsabilidades a la hora de mirarse fuera del uniforme, como ser humano. Hay un estudio psicológico al hilo, que te contaré un día que nos veamos, porque estoy en el trabajo y no me puedo enrollar ^^’
El problema está en encontrar al auténtico “culpable” del asunto. Es más, con la mentalidad que tienen, seguro que ninguno se considera culpable de nada, ya que depurarían responsabilidades a otras personas.