Kafka on the Shore
Escrito el 20 de Febrero de 2008 por Imrishale |
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Kafka on the Shore, o Kafka en la Orilla, es el nombre del último libro del autor japonés Haruki Murakami que me he leído.
Desde hace poco menos de una semana me quedaban unas pocas páginas para terminar, pero de un modo u otro encontraba una excusa para dejarlo apartado y no terminarlo. Y no porque no me interesase o no me gustase, todo lo contrario. El problema estaba en que no quería acabarlo. La historia me había enganchado completamente, y el particular modo de narrar del señor Murakami me tenía completamente atrapado. Al fin anoche, pasadas las dos de la mañana, me animé a recorrer la distancia que me faltaba.
Por un lado me gustó terminarlo, ya que estaba deseoso de saber qué le iba a pasar al señor Hoshino y si Tamura saldría de la caseta del bosque y volvería al barrio de Nakano. Por otro, cuando lo terminé sentí que había perdido algo; que me faltaba algo, vamos. No sin razón me tiré cinco minutos mirando al techo de la habitación recapacitando sobre lo que había leído y buscando el modo de terminar de encajar cada pieza en su engranaje.
No voy a describiros lo maravilloso que es el libro, ya que es raro de cojones como suelen acostumbrar a ser los libros de este autor. Lo que no quita, como diga, que me ha encantado. Tampoco voy a contar de qué va el libro, eso lo dejo para aquellos que estén interesados en leérselo (también hay versión en español, tranquilo todo el mundo). Sólo os diré que lo “normal” y lo “coherente” no tienen mucha cabida en este libro. No te explican porqué las cosas son así, ni a porqué se deben ciertos aspectos del libro, pero tampoco hace falta. ¿Qué llueve atún sobre una caseta de la policía? ¿Que un gato le cuenta a un hombre que hizo mal tiempo la semana pasada? ¿Que un crío habla con un cuervo en su interior? Da lo mismo, es Murakami.
lo de los cinco munitos mirando al techo son las pautas que tomamos los fumadores para recapacitar, yo creo que los que fumamos somos más observadores, porque? porque te tienes que quedar 5/7 min parado en la puerta de muchos sitios, facultad, bares sin humo, trabajo, y lo que haces es mirar,…
por lo refer a tu libro, veremos, no creo que me anime, sin embargo ya sé quien es ese autor y que posibilidades tiene, fijo que de aqui a una semana alguien comenta algo en lo que yo puedo incluir el comentario de… uis, pues un amigo se lo ha leido.
besis
Lo que te ha pasado es exactamente lo que sucede cuando lees un libro que te gusta muchísimo. Es como si arrancasen una parte de ti, como si, después de todo, no quedara completo.
No sé de qué año será ese libro, pero tengo entendido que a los japoneses les encanta el realismo mágico de García Márquez. De hecho no sé si era Hayao Miyazaki precisamente aficionado a su obra. Hace poco leí un libro del colombiano, un pequeño relato llamado “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada” -lo digo de memoria, no sé si será tal cual- que contaba cómo un buen día, por culpa de un descuido de la joven Eréndira, la casa donde ésta y su abuela vivían ardió completamente. Ambas comenzaron un viaje a través de poblados, desiertos, y extrañas ciudades, con los restos de los dos varones difuntos de la familia, en una especie de lupanar ambulante, donde la muchacha, como venganza por la terrible tragedia, era prostituida por su abuela, que amasó tal fortuna con el cuerpo de su nieta que se pudo permitir formar en torno suyo una cohorte contratada para que las custodiasen en su camino sin fin. No pude evitar la evocación del Viaje de Chihiro o el Castillo Ambulante, cuando hablaban de esa malvada vieja, cada vez más gorda, que tragaba vorazmente una tarta envenenada por el amante de Eréndira, y que en lugar de caer fulminada, tornaba de color verde al tiempo que se caía todo su cabello, entre sus propias risas histéricas.
Es sorprendente a veces cómo pueden conectar dos culturas que parecen tan distantes. Y hacerlo tan bien, de hecho.
Ese Adri, muy buenas
Pus fíjate que en esos minutos de desconexión estaba visualizando pasajes del libro más que las manchas del gotelé del techo (que mira que no me gusta, pero qué se le va a hacer).
Algo de lo que me he dado cuenta, ahora que comentas lo de ser observador, es que tengo dos marchas (en plan Chuck Norris, jeje). Cuando estoy “normal”, pues me fijo en detalles y todo eso, pero cuando voy a mi bola dando un paseo escuchando música, sencillamente es que no veo xD Supongo que se cuando un semáforo está rojo o por donde tengo que ir, pero no me preguntes nada sobre lo que pueda haber visto, porque mi mente no se habrá dado cuenta de nada, jejeje. Lo malo de esto viene cuando pasa por clase; a que te suena a lo que me refiero
Si no te importa tener que leerlo en inglés, te lo puedo prestar cuando quieras
Si ese es un poco “chungo”, te puedo dejar algún otro del mismo autor, que los tiene más normalitos, jeje.
Señorita A.A., tu primer párrafo resume la razón, si
El libro salió en el año 02, pero a España no llegó hasta el 06 (en cualquier idioma). La verdad es que a los japoneses les gusta las cosas trágicas, si. Aparte de en la literatura, se puede apreciar en muchos otros elementos. Por ejemplo, las series koreanas tienen un éxito tremendo en Japón, y es principalmente porque casi todas parten de algún tipo de desgracia; la muerte de un ser querido, un trauma psicológico, etc. Es un poco como si se guardasen sus cosillas para expresarlos de manera escrita o visual. Ejemplo claro está en los grandes pechos de casi cualquier chica manga, por nombrar uno.
Hablando de libros, ¿qué tal llevas Crimen y Castigo? O se te está haciendo muy pesado, o está de decorado en una estantería xDD Si quieres te lo cambio por alguno de Murakami, a ver si te tira más
Buenas de nuevo, Fran.
En realidad yo hablaba de realismo mágico, al hilo de esas cosas que contabas sobre las conversaciones con gatos y lluvia de atún, y de ahí la comparación con García Márquez. Nunca he probado la literatura japonesa y pronto habrá de ser hora, digo yo. En cuanto a Crimen y Castigo, siempre estoy con la preocupación de tenértelo apartado demasiado tiempo, sobre todo al ser un recuerdo de tu abuela. Está en la estantería, y de vez en cuando le echo valor y avanzo algunas páginas, pero es tan gordo que no lo puedo llevar a clase, y por la noche estoy demasiado cansada como para acometer semejante densidad literaria.
De todos modos, ya no suelo llevar el portátil a clase, con lo cual quizá me anime a terminarlo de una vez, que me queda menos de la mitad. Ahora, como libro de noche, estoy con uno muy entretenido, “El mundo sin nosotros”, una visión científica de cuánto tardaría el planeta Tierra en deshacer nuestra huella, si a día de hoy desapareciéramos de golpe. Son especulaciones que no se someten a las típicas variables imprevisibles que estropean toda teoría -y tan a largo plazo-, pero es entretenido, aparte de estar muy bien escrito, y te hace reflexionar sobre muchas cosas.
Hola, A.A. Perdona que no te haya respondido antes, pero llevo una semana que ando muy liado.
Si algo les sobra a los nipones es imaginación, si. Muchas veces, más que expresarlo en un libro (en plan Murakami y compañía), recurren al manga y/o anime, ya que es algo muy común en su cultura. De entre todos los mangas que existen (que son incontables), hay algunos extremadamente currados tanto en dibujo como en guión. Te daría referencias, pero no sabría decirte ahora ^^’ A ver si un día me pongo a buscarlos de nuevo.
Respecto a mi libro no es problema que lo tengas; se que está en muy buenas manos. Si te lo decía era porque quizás te resultaba en excesivo pesado y te lo querías terminar por compromiso. Si ves que no puedes con él, te lo cambio por cualquier otro
El libro que comentas parece bastante interesante, así que el día que sea posible que nos reunamos todos de nuevo (añoro la vida social, sniff), me encantaría que me hablases de él.