Si es que no puede ser. Mira que se veía venir desde hace tiempo, pero nada, que hacíamos caso a las señales del apocalipsis y al final ha pasado lo que tenía que pasar.
Todo ha empezado de manera inocente, sin que pudiésemos percibir el peligro. Pero estaba ahí, escondido, agazapado, a la espera del momento para saltar sobre nosotros, inocentes en la causa, para llevarnos hacia una vorágine de gula incontrolable. Y como el mal siempre triunfa, digan lo que digan algunos, en estos momentos nuestras almas se encuentran sufriendo de empacho para la eternidad de la noche.
Cada vez que lo pienso, no puedo entender porqué nuestras almas son tan poco resistentes ante la tentación. Miradnos, tan felices y sonrientes en la mesa, ajenos a lo que estaba a punto de suceder. ¿Qué clase de ser perverso es capaz de realizar tanta maldad? ¿Es que acaso no hay justicia en este universo en el que vivimos?
Pero no, no exculpemos nuestras culpas, ya que nosotros y sólo nosotros somos los culpables de que esto haya pasado, ya que como digo, las señales estaban ahí y no quisimos miraras. No por miedo, sino por que somos unos pecadores natos.
Lo que empezó con unas risas y alegría ante un inocente tupper con queso de cabrales traído hace poco de Asturias, una botelleja de vino de pueblo, casi kilo y medio de pan de chapata y unas pequeñas raciones de chorizo frito, salchichas, beicon y lomo, terminó transformándose en objeto de pecado mortal. Peor que la lujuria carnal, es la lujuria bucal, que es como denomino a esta maldición llamada Gula.
Pero, ¿qué podíamos hacer nosotros, meros mortales, ante bocados como estos? Aunque nuestros ojos mirasen hacia otro lado, el olor nos perseguía, abnegando nuestro control mental y dejándonos llevar por esas sensaciones simples, casi animales.
No nos engañemos. Aquellos que hemos caído en la tentación no podremos ir al cielo en la eternidad, pero tampoco iremos al infierno; vagaremos hasta el fin de los tiempos con cierta libreta intentando volver a saborear lo que hoy aconteció, pero sin llegar a conseguirlo, emparejando nuestro dolor al de Tántalo.
¿Hay acaso un destino peor que el nuestro?
P.D. Por mi parte, tengo un ardor insoportable en las piernas tras terminar el castigo autoimpuesto de 30 kilómetros. Pero aun así, sigo teniendo cierta espinita clavada…
¡Ahí revientes cerdo!
PD: ¿30 kilómetros en cuántos días/semanas/años?
27 minutos 13 segundos…
Imagino que corriendo no será…
perros malditos, ahora a correr! corred! jajaja la grasa entra fácil pero… como sale? sale machacandose, currandose bien el cuerpo, ahora llorais? pero… cuando os zampabais estos manjares, bombas calóricas que haciais, reir?
jajaja
ahroa me rio yo, quien ha roto con las grasas y los placeres que dan
bess
Pues no, fue en bicicleta
Del momento no sólo vive el hombre, sino también de los recuerdos
Vale que ahora nos toca bajarlo, pero el placer de lo realizado no nos lo quita nadie
Total, al ritmo que llevo el curso en pocos meses seré un cuarto de lo que actualmente soy, porque eso de dormir poco, no comer casi (menos la excepción comentada ^^’) y sobre todo, trabajando a saco, debe de notarse en el cuerpo
El tiempo dirá… tirirí xD
P.D. ¿Y cómo que has dejado el camino de la grasa? Con lo rico que está… ¡Ay pillín!, que ya me se quién te debe de estar influenciando, jisjisjis