En el entorno de la Cova de Bolomor y sus alrededores vivían en un clima templado macacos, hipopótamos y rinocerontes. También se habían descubierto restos humanos; un diente de leche, otro de adulto. Pero hasta ahora no se había hallado un fósil del tamaño y de la importancia del parietal que ayer presentó el Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia. “Este descubrimiento aparecerá en todos los catálogos y trabajos que se realicen sobre la evolución humana en Europa“, subrayó Arsuaga. Este conocido investigador, director del yacimiento de Atapuerca, colabora con los responsables del hallazgo y de su estudio, los expertos Valentín Villaverde, Inocencio Sarrión, Josep Fernández y Helena Bonet, directora del museo.
En realidad, el fósil craneal estaba en el Museo de Prehistoria desde 1982. A pesar de documentarse su valor prehistórico ya en el siglo XIX, la Cova de Bolomor había sufrido primero extracciones minerales y en la década de los treinta explosiones de una cantera muy cercana. “De modo que bloques de material brechoso habían rodado cueva abajo y se encontraban esparcidos por los alrededores“, explicó Bonet. En 1982 fueron recogidos y llevados al museo. Tras la creación en 2000 del Gabinete de Fauna Cuaternaria comenzó el estudio exhaustivo de este material.
Fuente: TodoGeología
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