La realidad de las agujetas: ¡fuera los dichos populares!

La entrada de hoy no tiene que ver con un posible fin del mundo o sobre el descubrimiento del fósil de un bichejo extinto hace muchos años.        

No, hoy contamos con un artículo escrito por la futura prominente doctora Elías, estudiante de Medicina de la UAM, que nos va a sacar del mar de dudas en el que vivimos los superfluos y sencillos humanos.

Vamos a hablar de las agujetas. Si si, esos dolores raros que nos aparecen cuando hacemos algo más que levantarnos del sofá para ir a pillar una bebida carbohidratada a la nevera y volver. La verdad es que el artículo está de miedo; bien redactado, comprensible (aunque utiliza algunas palabrejas técnicas) e interesante. Así que bueno, me voy callando y dejo paso a la experta.

Mucha gente cree, por lo que incluso actualmente se explica en colegios e institutos, que las agujetas se producen por la acumulación de ácido lactico entre las fibras musculares de los músculos, cristalizando y produciendo ese dolor característico que todos los holgazanes como yo conocemos bien cuando hacemos un mínimo de ejercicio.

Pero la realidad es muy distinta. El ácido láctico o lactato, es el resultado de un ejercicio intenso, y por actividad metabólica del músculo, se entra en un proceso de transformación de la glucosa por vía anaerobia para producir energía (ya que si el ejercicio es muy intenso se rebasa la capacidad oxidativa de la célula) y permitir el movimiento muscular implicado en el ejercicio que se está realizando. De esta manera se obtiene lactato, que puede estar relacionado con la fatiga muscular, por gasto de ATP. El adenosintrifosfato o ATP, es la “moneda energética” del cuerpo, de la cual se obtiene energía.

¿Cuántas veces habremos oído “tómate un vaso de agua con azúcar que así no tendrás agujetas”? Como las agujetas no guardan ninguna relación con la acumulación del lactato en el músculo, tomarse un vaso de agua con azúcar no sirve para nada (menos para morirse de asco), si acaso para recobrar un poco las fuerzas gastadas, ya que es útil para reponer las cantidades de glucógeno almacenadas que se han perdido en el músculo con el deporte, pero nunca para prevenir las agujetas.

Tras esta breve explicación, procedamos a explicar el por qué se producen las agujetas. Así además podréis comprender porqué al hacer ejercicio regularmente, las agujetas disminuyen.

El músculo se compone de células denominadas fibras musculares, que tienen una estructura cilíndrica. Son células muy largas que se agrupan para formar fascículos musculares. En su interior, las fibras musculares están organizadas en una serie de estructuras denominadas miofibrillas, en cuyo interior se encuentra una estructura anatómica y funcional denominada sarcómero, que contiene, entre otras moléculas, miofilamentos. Las miofibrillas tienen un número de sarcómeros variable en función a la cantidad de ejercicio realizado, como explicaré después.

Existen 2 tipos de miofilamentos, la actina y la miosina, y se disponen de tal manera en los sarcómeros que forman bandas claras y bandas oscuras, dando al músculo ese aspecto estriado característico (excepto en el músculo liso).

Las bandas claras se componen de filamentos finos, que son los de actina y forman la banda I, y de filamentos gruesos, que son los de miosina y forman la banda A. A su vez, el sarcómero está delimitado por unas estructuras proteicas denominadas discos Z, que dividen las bandas I por la mitad, y a los que se unen los filamentos de miosina (que forman la banda A) por medio de una proteína de unión, que es la titina. La titina es una proteína elástica que permite el estiramiento del músculo.

Mediante el deslizamiento de estas miofibrillas actina y miosina, se puede producir el movimiento del músculo, ya que las fibras musculares se acortan cuando el músculo se contrae (porque al deslizar la miosina sobre la actina, se aproximan los discos Z) y se estiran cuando éste se relaja.


Cuando por ejemplo, procedemos a correr, o bajamos una cuesta, antes de contraer el músculo lo hemos estirado previamente: en esta fotografía se ve que la pierna derecha del corredor está contraída, mientras que la izquierda está estirada (es decir, sus fibras musculares en ese momento están estiradas), y este es precisamente el impulso que permite que el músculo se pueda contraer. La TITINA, esa proteína elástica que une la miosina con el disco Z, es la que permite este estiramiento. Actúa a modo de un muelle, acumulando mientras está estirada la fuerza que permitirá contraer el músculo después.

Esto no quiere decir que cuanto más se estire la fibra muscular más eficiente será la contracción, ya que existen unos límites de estiramiento a partir de los cuales la contracción pierde efectividad.

En esta gráfica se relacionan la fuerza muscular y la longitud de la fibra muscular. Partimos de un punto denominado longitud óptima, en la que la fuerza muscular es mayor, y a partir de ella, la fuerza disminuye en un sentido u otro:

- Si nos desviamos hacia la izquierda, en el que la longitud muscular es cada vez más pequeña, llegamos a un punto en el que no podemos realizar más fuerza, ya que los discos Z están chocando con las bandas A.

- Si nos desviamos hacia la derecha aumentando la longitud de la fibra muscular, los discos Z se van alejando cada vez más hasta que llega un momento en el que pierden contacto y por tanto, fuerza muscular. En este estiramiento intervienen las titinas, que lo que están haciendo es estirarse hasta llegar un momento en el que no soportan la tensión y se rompen.

Y esto es hasta donde quiero llegar. Si se hace un ejercicio muy intenso que implique un estiramiento excesivo que fuerce a la fibra muscular, algunas moléculas de titina se rompen, produciendo microfracturas con su consiguiente inflamación y dolor en el área, porque se han dañado las miofibrillas, y este fenómeno es el que llamamos “AGUJETAS”.

Pero entonces, ¿por qué si hacemos deporte de forma regular las agujetas disminuyen?

El número de sarcómeros en la fibra muscular no es fijo. Antes de un entrenamiento, la fibra tiene un número mucho menor de sarcómeros, por lo que hay bandas muy grandes y escasas (hay una mayor separación de los discos Z), que aumentan el nº de roturas de moléculas de titina al hacer ejercicio, ya que se tienen que estirar más.

Después de un entrenamiento, aumenta el número de sarcómeros de la fibra muscular, de tal manera que al haber mayor número, cada uno se estira menos al hacer ejercicio, y por tanto la titina no se rompe tan fácilmente como si hubiera menor número de sarcómeros.

En fin, después de este soberano rollo, espero que ahora comprendáis un poco mejor lo que pasa cuando hacemos ejercicio. Ya sabéis, poco a poco, acostumbrando al músculo, a no ser que queráis pasar una horrorosa tarde con tales dolores que os cueste mover hasta la cabeza.

A que ha estado interesante :)

 

[Pendiente de actualización]

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  • Parece que aun no hay nada relacionado =(

14 Respuestas a La realidad de las agujetas: ¡fuera los dichos populares!

  1. Spades dijo:

    Dirigido a la autora:

    Es un artículo sin duda curioso y agradable de leer, aunque se echa de menos alguna que otra reseña bibliográfica que de mayor credibilidad a su teoría, en contraste con la anterior expuesta.

    Le animo a seguir escribiendo e investigando, añadiendo que espero seguir leyendo escritos suyos.

  2. Sergyo dijo:

    Antes de nada… Felicidades, webmaster, por la página, la he añadido en favoritos. Soy estudiante de fisioterapia y estoy haciendo un trabajillo de biomecánica acerca de la producción de fuerza en el músculo, donde secundariamente tiene que ver la fatiga muscular, y buscando información he encontrado esta web. Felicidades a la doctora Elías también por el artículo, describe muy claramente lo imprescindible para comprender la aparición y desaparición de las agujetas, y estoy de acuerdo en que quizá una reseña bibliográfica puede aliviar la sensación a “nuevo” que deja esto, pero me convence mucho más que lo del agua con azúcar, porque mira que me he bebido vasos después la vuelta al deporte tras temporadas de exámenes o cuando he sido holgazán… :???: y nunca me ha funcionado.

  3. Imrishale dijo:

    Gracias por tus palabras, Sergyo.

    Veré si mi amiga puede buscar alguna bibliografía para añadirla al artículo :)

  4. Pingback: Cuaderno de Bitácora » Archivo del Blog » Google Analytics de Abril de 2008

  5. el articulo es lo maximo , me pregunto :wink: si podrian poner un articulo de fisioterapia y cardiologia; como estoy en esas carreras por fa. :shock:

  6. Enrique dijo:

    Los mitos sobre la agujetas me fascinan.
    La autora está en lo correcto cuando afirma que atribuir el dolor al ácido láctico es ridículo, pues es muy soluble y NUNCA llegará a acumularse en concentraciones tales como para cristalizar.

    Por desgracia, la futura Dra. Elias yerra también grosearmente varias veces, por ejemplo cuando confunde lo que es una miofibrilla (que está compuesta, entre otras cosas por actina y miosina) con las principales moléculas que la componen:

    Existen 2 tipos de miofibrillas, que son la actina y la miosina, y se disponen de tal manera en los sarcómeros que forman bandas claras y bandas oscuras, dando al músculo ese aspecto estriado característico

    También, lamentablemente cuando atribuye eñ dolor a la “rotura” de las moléculas de titina. La titina es una molécula largísima, toda ella unida por enlaces covalentes (cadena polipeptídica). El extremo amino está en la línea Z y el extremo carboxilo en la línea M. La extensión del sarcómero quebrará las uniones más débiles, que serán las interacciones no covalentes entre moléculas vecinas, nunca un enlace covalente intramolecular.

    Además, la “rotura” de un enlace covalente en una molécula intracelular no produce ningún dolor. De hecho, en el metabolismo normal de nuestras células se están rompiendo y formado contínuamente enlaces covalentes en las proteínas intracelulares.

    El DOLOR es una sensación FISIOLÓGICA, no molecular. El dolor implica la excitación de fibras nerviosas nociceptiv. Estas fibras nerviosas son células distintas de los miotubos donde están las molécula sde titina. Las fibras nerviosas nociceptivas se excitan por la unión a su membrana de compuestos químicos específicos que aparecen el medio extracelular. La “rotura” de una molécula de titina intracelular en una fibra muscular NO puede afectar nunca a lo que sucede en la membrana de otra célula distinta y distante.

    Loq ue si es cierto es que el esfuerzo puede romper la propia fibra muscular, puede romper le membrana del miotubo (no la titina) vertiendo al medio extracelular el contenido del citoplasma. Entonces si, entre esos componentes intracelulares que aparecen entonces inopinadamente en el exterior (doned no deberían estar normalmente) en encontramos ATP e hidrogeniones (acidez). Ambos pueden estimular los receptores de las neuritas nociceptivas y excitar las neuronas sensibles al dolor.

  7. Fuegocaminaconmigo dijo:

    El artículo está muy bien. También me parecen interesantes las posibles correcciones que se puedan hacer, pero no la forma de expresarse de Enrique:

    a) Cuando corrija a alguien, trate de incidir en el menor número posible de errores en la corrección. Faltas ortográficas, entre otras cosas, en su contestación.

    b) Evite el uso de términos pedantes que denotan más un aire de prepotencia que ánimo de complementar y corregir.

    Por desgracia, la futura Dra. Elias yerra también grosearmente varias veces
    También, lamentablemente…

    ¿Utilizará estos términos cuando “lamentablemente”, un paciente, “yerre groseramente” al confundir un tumor benigno con uno maligno?

  8. A.A. dijo:

    Y no hay que olvidar, señorita Elías, que el mioplepsio se endosa al cogortómeno mayor cuando las fibrulas se obstruyen, pero eso sí, siempre que el cogortómeno inferior se desplace unilateralmente con una linda cabriola hacia la izquierda durante las emisiones de gralifonchas. Parece mentira que nadie se haya dado cuenta, ¡coño! Hay que estar epidurálico perdío.

    Lo dicho: qué fácil es sentar cátedra en un blog de estudiantes :roll:

  9. Imrishale dijo:

    Bueno bueno, haya paz. Aunque es cierto que se respetan las opiniones de todos, si que me gustaría recordar que hay formas y formas de decir las cosas. Estoy seguro que Enrique no quería ser grosero con su comentar, por lo que sólo habrá sido un desliz en las formas a la hora de escribir :)

    No es necesario hacer una cacería, como si se tratase de un nexus 6, ¿no crees, Fuegocaminaconmigo? ;)

    Curiosa explicación médica, A.A. xD

    Ya aparte, comentar que ayer estuve con la futura doctora Elías corrigiendo la entrada y actualizándola, así que que nadia se rasgue las vestiduras, jeje. Me comentó que iba a preguntar unas cosillas, y si se da el caso, volverá a actualizar la entrada, pero de momento todo lo arriba escrito es correcto conforme a lo que le han enseñado.

  10. NN dijo:

    muy muy buenooo el trabajo!!

    me ha servido para un trabajo de biomecanica!!

    aunque nose si crreer 100% en lo publicado!!

    GRACIAS!! :lol:

  11. Sergyo dijo:

    NN… Te has copiao (lee el comentario 2), no estudiarás en Almería no??

  12. Imrishale dijo:

    Vaya, si al final esto va a ser un centro de encuentros :D

    Pues nada, me alegro que os haya gustado el artículo. Estoy seguro que la autora estará encantada.

  13. anita dijo:

    genial! justo ahora estaba estudiándome un examen de biología para la universidad y este artículo me ha venido de perlas para comprender mejor el funcionamiento de las fibras musculares y sus componentes. Enhorabuena!

  14. Imrishale dijo:

    Haré saber a la autora que te ha sido útil. Ánimo con esos exámenes.

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