Homo floresiensis
Escrito el 2 de Julio de 2006 por Imrishale |
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A petición de una de mis lectoras, la señorita Laura, hoy voy a hablar un poco sobre un antepasado común que tuvimos hace muchos años. Me refiero al Hombre de las Flores, o como científicamente se le conoce, Homo floresiensis.

Se piensa que estos homínidos llegaron a convivir con el Homo sapiens, que es nuestro antepasado directo (nosotros somos el Homo sapiens sapiens, y nuestros antepasados el Homo sapiens idaltu), y según algunos científicos, puede que haya sido esta la razón por la que llegaron a desaparecer, no se sabe muy bien todavía (aunque conociéndonos…).
Pero, ¿en qué se caracterizaban estos parientes y que tanta importancia parece que tiene? Pues no es otra cosa más que su tamaño. Su estatura raramente superaba el metro de altura (hay un caso de un especímen de 1,40, pero parece único). Hay diversas teoría al respecto, que vamos a tratar a continuación.
Cuando se descubrieron los huesos del Homo floresiensis enterrados en una cueva de la isla de Flores, los arqueólogos y paleontólogos pensaron en un primer momento que se trataba de los huesos de un niño, ya que por el tamaño pues daba esa impresión. Más tarde, cuando estudiaron la forma de la mandíbula y la cadera, se dieron cuenta que tenían la forma adulta ya, por lo que eso no eran los restos de niños, sino de personas adultas ya.
Claro, adultos de poco más de un metro, pues les faltó tiempo para denominarlos “hobbits”, que es el nombre con el que se conoce al primer individuo encontrado, que medía exactamente 91 centímetros y que resultó ser una mujer.
¿Cual es el orígen de esta especie? Existe una teoría que dice que la ascendencia del Homo floresiensis la encontramos en nuestra misma ascendencia, es decir, en el Homo erectus, que provendría de la isla de Java. Pero claro, esto choca con otra teoría que dice que este homínido debió de quedarse por Australia en su expansión (recordemos que “antes” Australia estaba pegada al sur de África y tal, junto a la India).
Investigaciones llevadas a cabo en Flores, en una caverna próxima, han dado como resultado la aparición de los restos de un homínido de tamaño más grandecito, pero que no era ni un Homo erectus ni un Homo sapiens. Como la teoría de los hombrecillos verdes no es que fuese muy válida, se supone que estos restos corresponderían a un descendiene del Homo erectus, que con el tiempo evolucionaría hasta el Homo floresiensis.¿Y cómo puede evolucionar algo hasta ser un canijo? Existe una teoría demostrada (aunque no se le llama ley todavía, por si las mosas, jeje) acerca de esto. Supongamos una isla, originalmente vacía de animales y sólo con plantitas y eso. Ahora introduzcamos a nuestros protagonistas; un elefante y su parienta (enormes) que va nadando hasta el islote, y una parejita de ratitas recién casadas que se suben a una rama y llegan también a la isla.
Vale, pues ambas especies, al llegar, se dan cuenta que tienen comida y carecen de depredadores naturales (mira que bien). Entonces se dedican a la buena vida (ya me entendeis, jeje). A lo largo del tiempo, pues van teniéndo su descendencia y tal, la cual geneticamente viene preparada para una vida sedentaria y tranquila.
Como estamos en un islote perdido de la mano del dios cristiano, pues la población no puede moverse, y como es un espacio no muy grande y tal, pues las especies grandes se van encogiend de tamaño, hasta alcanzar uno óptimo a las condiciones en las que viven. ¿Qué les pasa a nuestros elefantes? Como encuentran alimento a nivel del suelo, no tienen que recorrer grandes distancias ni deben de defenderse con su tamaño, pues disminuyen su volumen, lo que les da grandes ventajas, como la de necesitar menos alimento para subsistir (a menor tamaño, menos comida es necesaria) y la de ser más móviles. El ejemplo claro que tenemos son los elefantes enanos asiáticos ^^
Pero claro, si unos menguan… otros crecen
Nuestra parejita de ratitas, todo monas ellas con su pelito y tal, pues al tener mucha comida para ellas sólas y nadie se las zampa, empiezan a comer y a comer mientras no paran de reproducirse. Como su tamaño le servía para escurrirse de sus enemigos, al no tenerlos, pues empiezan a crecer hasta tener un tamaño óptimo donde la bilogía del bicho encuentre su equilibrio. El ejemplo claro son los ratas gigantes que rulan por algunas islas.
En resumen, que llegamos a tener ratas y elefantes de tamaños no muy distantes.
En el caso del Homo floresiensis pasaría algo muy similar. Seguramente por el tamaño de la isla (tan pequeña), sus cuerpos encogieron hasta el tamaño que les quedó para subsistir mejor en su nicho ecológico. Entre las posibilidades serían la de la falta de alimentación, o la adaptación para escapar de sus predadores (si si, el hombre cazado) ya que como digo, los animales pequeños crecen… y una rata de un metro de largo es algo que impone… aun midiéndo 1,81 como se supone que es mi caso. Quizás les fuese mejor correr, no se…
Esta es, como digo, una de las teorías que existen, y la más aceptada de todas. Otra teoría existente es una que relaciona al Homo floresiensis con el Homo dmanisi, que vivió en la República de Georgia hace 1,75 millone de años.
El hecho de esta relación se basa exclusivamente en el tamaño craneal, ya que su estructura y forma difiere completamente. El Homo floresiensis tiene una forma humana más actual, mientras que el Homo dmanisi tiene un aspecto mucho más de primate.
He visto este cuadro y creo que es interesante echarle un ojo, ya que resume de buen modo a las distintas etapas evolutivas de los homínidos:
Así que bueno, hasta que se encuentren nuevos indicios sobre el Homo floresiensis, esto es lo que sabemos, que no es poco. Desde Septiembre de 2003 que se encontró al “hobbit” hasta hoy en día se han descubierto muchas cosas, pero los antropólogos aseguran que todavía hay mucho más que encontrar, y que conforme pasa el tiempo estamos más cerca de conocer y comprender cómo vivieron estos primos lejanos nuestros. El tiempo nos dirá.
Si me tengo que quedar con alguna declaración en particular, sería con esta que dijo el Doctor Brown, uno de los investigadores principales:
Lo más significativo es que hubo una época, hace no mucho tiempo, en el que dos especies humanas muy diferentes convivían y caminaban juntas por el planeta.
